miércoles, 27 de mayo de 2015

Implosión.


Me molesta, duele a todas horas.

Las sienes me reventarán, en mi nuca siento la compresión, a todas horas. Siempre hay una encrucijada. ¿Por la izquierda o por la derecha? No sé qué camino lleva al abismo pero me he sentido tantas veces en su borde que no adivino en que me he convertido, pero sentir no es estar. Todavía no he llegado y si el camino ha sido tan duro me da miedo lo que encontrare cuando lo alcance. 

Juglares y poetas del tres al cuarto dicen que allí encuentras la verdad. Pero no te avisan de que lo encuentras en forma de monstruo, y eso no le gusta a nadie, ni a mí.

Le mirare a los ojos, con el terror de un niño mirando al armario entreabierto en la oscuridad. Me partirá la boca y lo dirá: "Has fallado a todos". 

Todo pende de un hilo que sujeta una espada y Damocles sonríe al lado con unas tijeras en la mano. Es esa clase de sonrisa, la que te indica que te va a doler, al fin y al cabo la sinceridad cuando cae se clava hondo.

¡Es absurdo! Llorar el futuro y anhelar el pasado cuando de el vienen los demonios que destruyen tu porvenir.

Me causa... Quiero explotar, que no implosionar, estoy cansado de llevarlo dentro. Liberarlo, que destruya. Que produzca daños colaterales y que os duela. Sintiéndolo en vuestras carnes os hará empatizar, quizás así os deis cuenta. O no, somos una especie extraña.

Aunque a nadie le importe, sangro tinta e implosiono poco a poco, porque explotar no puedo.

1 comentario:

Daniel domingo dijo...

Muy bueno! Me gusta! Hay dolor... Jeje muy bueno