viernes, 4 de septiembre de 2009

Golpe de estado (1ª Parte)

- A ver si por las malas entiendes de una vez por todas que en esta casa mando yo - le dijo Pau a su mujer mientras esta se acurrucaba como podía en la esquina de la cocina más cercana de donde había caido después del puñetazo que le había propinado su marido.
- Lo siento... perdona... no era mi intención - susurraba Ana sus disculpas sin saber aún porque la golpeaba.
Había estado a punto de perder el sentido después del golpe, le retumbaba la cabeza mientras escuchaba aterrorizada como su esposo le replicaba con extrema frialdad:
- No eres mas que una zorra mantenida, estas todo el maldito día en casa y yo lo acepto, pero lo único que espero al llegar de trabajar es tener la cena preparada - replicaba mientras la agarraba del cuello y la ponía de pie -, pero es demasiado pedir para una mala puta como tú - increpaba dándole bofetadas continuamente mientras la seguía sujetando por el cuello.
- Lo siento cariño - se disculpaba Ana llorando, cuando sus lamentos empezarón a subir de volumen Pau se apresuro a taparle la boca, le irritaba escucharla sollozar.
- No alces la voz o te m-a-t-o - advirtió lentamente. Esa insensibilidad en las amenazas aterrorizaban a Ana más que los golpes -. No querrás despertar a la niña.
- Pe... pe... perdona - titubeo -. Es que vino mi hermano de visita y se me paso la hora hablando con el.
- ¿Tu hermano? - Pau la solto sorprendido - ¿ha vuelto?
- Sí - contesto mientras se sentaba en el suelo -, regreso ayer.
- ¿No le habrás contado nada de nuestras discusiones?
- No cariño. Cesar se fue al poco de casarnos, no creo que sospeche nada.
Pau se arrodillo a su lado.

- ¿No me engañas? Ya sabes que lo nuestro son solo discusiones de pareja, nadie debe meterse en nuestra relación. Y ya sabes que tu hermano me tiene ganas desde que me conoció. Llevamos más de cinco años juntos y todo funciona mejor si mantenemos nuestra intimidad... pues eso, en la intimidad.
- Yo no contaría nunca nada - rompió a llorar -, por favor no me pegues mas.
Pau se incorporo y abrió la nevera para coger una cerveza, la abrió, bebió un largo trago y se quedo mirando a Ana, al rato se dirigió de nuevo hacia ella.
- Bueno - sonrió - pídeme perdón y te perdono.
Ana lo miro con incredulidad.
- Perdona... cariño - pidió.
Pau le alargo la mano, ella la cogió y el la levanto del suelo.
- No me gusta hacerte daño - explicaba mientras le acariciaba la cara -, pero a veces es la única manera de que me respetes.
- Yo te respeto.
- Lo sé, pero a veces se te olvida quién manda, pero te promero que seré más benévolo - decía mientras la besaba en la boca y le desabrochaba los botones del camisón.
Ana, en un acto reflejo después de la paliza recibida, retiro la cara y le sujeto la muñeca de la mano con la que Pau le desabrochaba la ropa.
A pesar de que no lo miraba a los ojos, noto que la mirada de Pau se volvía inyectar en sangre y sus músculos se tensaban. no le dio ni tiempo a prepararse cuando un puñetazo la volvió a lanzar al suelo.
- ¡Puta! - grito Pau, que había perdido los nervios por completo.
Ana se quedo en el suelo, boca abajo, aturdida cuando empezó a recibir patadas en el estomago.
- ¡Te acuestas con otro! afirmaba histérico Pau - ¿Quién es? Es tu hermano, ¿no?
Ana no podía pensar, Pau había perdido la cordura, si hasta pensaba que le engañaba con su propio hermano. Se acurruco en posición fetal para proteger su cabeza y torso de las salvajes patadas.
- ¿No lo entiendes? Yo te quiero, pero no me das mas opciones, me rechazas. ¡Pues esto no funciona así!
La agarro violentamente por la melena y la arrastro por la casa, dirección a la habitación de matrimonio, mientras Ana le agarraba las manos para que el tirón en el pelo no fuera tan salvaje.
- ¡Sois todas iguales! - chillaba mientras se desabrochaba el cinturón y los pantalones a la vez que caminaba - ¡Solo servís para una cosa! ¡Todas, no os salváis ni una!
Ana no chillaba, no podía, le caían las lagrimas por su inflamado y ensangrentado rostro. Al llegar a la habitación Pau la lanzo a la cama, quedándole un mechón de pelo en el puño, cerro la puerta de un portazo y echo el cerrojo interior. Salto a la cama ya sin pantalones, le abrió violentamente el camisón y la volvió a coger por el cuello.
- No te atrevas a rechazarme nunca mas, aquí mando solo yo - le increpaba mientras le arrancaba la ropa interior -. espero que esto te sirva de lección.
Continuara...

11 comentarios:

Anónimo dijo...

espero que acabe bien...y tienes razón es bastante fuerte, espero la segunda parte

Anónimo dijo...

a soy sarai

Paris Quelart Budó dijo...

Muy interesante, sí señor.

Nikita dijo...

No quiero segunda parte.
Quiero que se muera, estos tipos deberian morirse todos.

Dante977 dijo...

Gracias Paris, espero que la segunda parte también lo sea.
Nikita, recibira su merecido...
Gracias por la visita.
Sarai, te lo dije. Gracias a todos.

ger dijo...

ah la merda! y lo peor que esas cosas pasan de verdad

Dante977 dijo...

Ger: A ciencia cierta te aseguro que pasa. Lo se demasiado bien.

migranyacronica dijo...

Una historia muy impactante, espero la segunda parte con ganas.
DW.

Dante977 dijo...

Bueno he andado liado, pero ya estoy en ello. Gracias ti@.

olga pasarrius llop dijo...

Sigue escribiendo así,tarde o temprano te llegara la recompensa,te lo mereces.
Si deseas algo positivo con muchas ganas,el destino es muy sabio ,se te cumplira,te lo aseguro.
Voy leyendo al reves que la gente hacia atras.
Voy más atras a ver que encuentro.
un besazo

DavidD(D977) dijo...

Gracias Olga. Ojala pero es difícil.

Un saludo.