sábado, 25 de octubre de 2008

Un fragmento literario: El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas.

Y en efecto, cosa maravillosa, increíble. Enfrente de la Torre de San Juan, un bergantín que llevaba en su popa estas palabras escritas con letras blancas: "El Faraón; Morrel e hijo e Marsella": de porte exactamente igual al del otro Faraón, y cargado como el otro de cochinilla y añil, echaba el áncora y amainaba velas. Sobre la cubierta, el capitán Gaumard daba sus órdenes, y maese Penelon hacía señas al señor Morrel. Ya no era posible dudarlo, el Faraón estaba allí; mil personas confirmaban con sus voces tan inesperado suceso.
Cuando Morrel y su hijo se abrazaban sobre el muelle entre los aplausos del pueblo, testigo de este prodigio, un hombre, cuyo rostro estaba medio oculto por una barba negra, y que desde detrás de la garita de un soldado contemplaba la escena con enternecimiento, murmuró estas palabras:
- ¡Sé feliz, corazón generoso! Dios te bendiga por todo el bien que has hecho y harás aún, y quede oscurecida mi gratitud, como quedó tu beneficio.
Y con una sonrisa en que brillaban la alegría y la felicidad, dejó el sitio en que estaba oculto, y sin que nadie fijase su atención en él, a causa de lo preocupados que se hallaban en el extraño suceso, bajó una de las escaleras que sirven de desembarcadero, y llamó con la bocina tres veces:
- ¡Jacobo! ¡Jacobo! ¡Jacobo!
Entonces se aproximó a él una lancha, le recibió a bordo, y le condujo a un yacht ricamente aparejado, sobre cuyo puente se lanzó con la ligereza propia de un marino. Desde allí miró de nuevo a Morrel, que llorando de alegría, distribuía cordiales apretones de mano a toda aquella multitud, y daba gracias con una vaga mirada a aquel bienhechor invisible que parecía buscar en el cielo.
- Y ahora –dijo el hombre desconocido-, ¡adiós bondad, humanidad y gratitud!..., ¡adiós todos los sentimientos que ensanchan el corazón!... He sustituido a la Providencia para recompensar a los buenos…, ahora cédame su puesto el Dios vengador para castigar a los malos.
A estas palabras hizo una señal; y como si sólo esperase aquello para partir, el yacht hendió rápidamente los mares.

10 comentarios:

terry dijo...

Dante, indudablemente es de las primeras novelas, al igual que Robison Crusoe, isla del tesoro, que te invita a la lectura. Ficción y realidad se mezclan en nuestra ensaladera cotidiana.

Saludos.

Dante977 dijo...

Sí, y una de las novelas que más me han gustado, se puede decir que la historia de Edmundo Dantes me marco. Una maravilla. Un saludo Terry.

rossae dijo...

Gran entrada... el Gran Montecristo del Gran Dumas.

Sólo puedo decir: bien, bien .... muy bien!!! :D

Besos

Dante977 dijo...

Un gran libro. :)

Martín Garrido dijo...

Qué novela Dios santo, y pensar que todavía no se ha hecho una película a la altura de su historia...

Dante977 dijo...

Si es una lastima, el listón esta muy alto

Emiliano Orlando dijo...

Yo solo mire la novela en tele!!

Orlando

Dante977 dijo...

El libro es uno de los mejores que me he leído, te lo recomiendo Orlando.
Un saludo.

El Diablo Des. dijo...

Para mi también es uno de los mejores, solo que lo leí muy chico, tendré que volverlo a leer.
El haberlo leído a esa edad creo que contribuyó a que siguiera leyendo otras cosas.

Dante977 dijo...

Si cuando lees según que obras te mueres porque la siguiente sea por lo menos igual a esa. Esta en particular fue de esas que te quedas un poco triste a acabarlo, porque tienes ganas de mas.