martes, 28 de octubre de 2008

La última noche (The 25th hour)

Empieza la cuenta atrás: Monty Brogan (Edward Norton) está a punto de perder la libertad. En tan sólo 24 horas deberá ingresar en prisión, donde pasará siete interminables años. Monty, que fue en su día el rey de Manhattan, tendrá que decir adiós al único tren de vida que conoce, una vida que le abrió las puertas de los clubes más exclusivos de Nueva York pero que también lo alejó de las personas que más lo querían. En su último día en libertad, Monty intentará volver a encontrarse con su padre (Brian Cox), que nunca ha renunciado a su hijo, y reunirse con sus dos mejores amigos de juventud, Jacob (Philip Seymour Hoffman) y Slaughtery (Barry Pepper). Sin olvidar a su novia, Naturelle (Rosario Dawson), que puede – o no – ser la persona que lo delató a la policía. En este momento, Monty no está seguro de nada, pero el tiempo se acaba y debe tomar una decisión.
La película la encontré entretenida, quizás demasiadas alusiones al 11-S ya desde el principio del film, pero me gusto bastante aunque a veces no logre catalogar a Spike Lee. Mi escena favorita es la del monologo de Monty frente al espejo y, desesperado, empieza a arremeter contra el mundo, culpándolo de sus penas (¿quien no lo ha hecho alguna vez?), para al final admitir que solo él es el único culpable de su situación y debe pagar por sus decisiones (¿Quién no ha acabado admitiéndolo también?)
Este es el monologo:

“¿Qué me joda? Jódete tú. Y esta ciudad, y sus habitantes. Que se jodan los mendigos que se ríen de mí a mis espaldas. Que se joda el limpia cristales que me ensucia el parabrisas. ¡Búscate un curro!
Los Sijs y los paquistaníes, a toda leche en sus taxis decrépitos, rezumando curry por los poros, apestándome el día, aprendices de terrorista. ¡Más despacio joder!
Que se jodan los chicos de Chelsea con sus pechos depilados y sus bíceps, haciéndose mamadas en mis parques, meneando sus pitos en mi canal 35.
Que se jodan los tenderos coreanos con su fruta carísima y sus flores envueltas en celofán. 10 años aquí y siguen sin “hablal” inglés.
Los rusos de Brighton Beach, matones sentados en los cafés, bebiendo té en vasitos con un terrón entre los dientes. Tramando y negociando. ¡Volved a vuestro puto país!
Que se jodan los hasídicos, paseando por la calle 47 con sus gabardinas cubiertas de caspa, vendiendo diamantes del apartheid.
Que se jodan los de Wall Street, supuestos amos del universo. Imitadores de Michael Douglas alias Gordon Gekko, planeando cómo dejar sin blanca a los pobres trabajadores. ¡A esos capullos de Enron, cadena perpetua! ¿Crees que Bush y Cheney no lo sabían? ¡No me jodas! Tyco, Imclone, Adelphia, Worldcom.
Que se jodan los puertorriqueños. Disparan la deuda social. El peor desfile de la ciudad. Y nos hablemos de los dominicanos. A su lado, los puertorriqueños son una maravilla.
Que se jodan los italianos con su pelo engominado, sus chándales de nylon y sus medallas de San Antonio, blandiendo sus bates de béisbol firmados por Giambi, presentándose a pruebas para LOS SOPRANO.
Las esposas del Upper East Side con sus pañuelos de Hermés y sus alcachofas “gourmet” a 50 pavos. Caras sobrealimentadas, estiradas y alisadas, tensas y brillantes. ¡No engañas a nadie cariño!
Los hermanos de la zona norte. Nunca pasan la pelota, no juegan de defensa, dan 5 pasos para entrar a canasta y luego culpan de todo al hombre blanco. La esclavitud se abolió hace 137 años. ¡Pasad la puta página!
Que se jodan los polis corruptos que sodomizan con un desatascador, sus 41 tiros, protegidos por un muro azul de silencio. ¡Burláis nuestra confianza!
Que se jodan los curas que meten mano a los niños inocentes. Que se joda la iglesia que los protege, librándonos al mal.
De paso, que se joda J.C. Salió bien parado. Un día en la cruz, un fin de semana en el infierno y los aleluyas de los ángeles para toda la eternidad. Intenta pasar 7 años en el talego de Otisville.
Que se joda Osama Bin Laden, Al-Quaeda y los retrasados capullos fundamentalistas y cavernícolas de todo el mundo. Por los miles de inocentes asesinados, ojalá paséis el resto de la eternidad con vuestras 72 putas, ardiendo en keroseno en el infierno. Jinetes de camellos con toallas en la cabeza, besad mi culo irlandés.
Que se joda Jacob Elinsky. Llorón insatisfecho. Y Francis Slaughtery, mi mejor amigo, que me juzga mientras le mira el culo a mi novia. Que se joda Naturelle Riviera. Confié en ella y me apuñaló por la espalda. Me envió a la cárcel. ¡Puta asquerosa!
Que se joda mi padre con su eterna pena, detrás de esa barra, bebiendo sifón, vendiendo whisky a los bomberos, animando a los Yanquis.Que se joda esta ciudad. desde los adosados de Astoria hasta los áticos de Park Avenue. Desde las viviendas sociales hasta los “lofts”. Desde los bloques de Alphabet City hasta las casa de Park Slope y los pisos de Staten Island. Que los arrase un terremoto. Que los destruyan los incendios. Que quede todo hecho cenizas, que suban las aguas y sumerja este lugar infestado de ratas....
No, jódete tú Montgomery Brogan. ¡Lo tenías todo y lo echaste a perder, gilipollas!”

Todo un desahogo que queda mejor interpretado por Edward Norton:

7 comentarios:

Emiliano Orlando dijo...

Muy buen relato.

La libertad es lo más valioso que podemos perder, aun mas valioso que la vida.

Orlando

Dante977 dijo...

Y tanto, y si la pierdes tiene que ser para desesperarte así. Un saludo.

terry dijo...

Dante, la vida es como un trayecto que por capricho inducido, ajeno en la mayoría de las circunstancias se nos estrecha, comparable al filo de una navaja, caemos en uno de sus lados porque no somos equilibristas, la inteligencia la desarrollamos en uno de los lados de, ese filo de la navaja. Saludos.

rossae dijo...

No he visto la película, pero después de leer el monólogo creo que no la dejaré pasar.
Todos en algunas ocasiones, como bien dices, culpamos al mundo de nuestro estado de ánimo, cuando en realidad los únicos responsables de ello son nuestros pensamientos.

Habrá que sacarse el carnet de reconducir... pensamientos.

Besos congelados.

Dante977 dijo...

Terry: La vida a veces se estrecha tanto que duele, no da tregua.
Rossae: La película en algún momento se hace un poco pesada, pero al final te deja un buen sabor. Si solo nosotros somos culpables de nuestros actos y responsables de sus consecuencias.
Ya me darás la dirección de la autoescuela para reconducir mis pensamientos, que y últimamente no piensan nada bueno.
Un saludo sincero a los dos.

Martín Garrido dijo...

Buenísima película, me encantó... Spike Lee es un tipo fantástico, no pierdo ni una sola de sus películas. Y de la banda sonora de Blanchard qué me dices? Excepcional, como Norton, Dawson, Cox y toda la pesa.

Un saludo.

Dante977 dijo...

Spike Lee a veces me descuadra, pero me encanta su cine, supongo que por eso es especial. En esta escena en particular me subió la “adrenalina” en un momento, me pareció muy intensa. Un cartel de actores fenomenal y una banda sonora a la altura, como dices, excepcional.